De cine Mexicano y otras cosas cotidianas.

 El día de ayer tuve la oportunidad, en la comodidad de mi casa, de ver una película mexicana que me recomendaron, fue bastante peculiar y la cual francamente, no hubiera visto por iniciativa propia.

 La película se llama “Ya no los hacen como antes” es del 2003 y la protagonizan Silvia Pinal, Gonzalo Vega e Itati Cantoral, la producción es bastante austera pero lo que me llamo la atención, fue que se intentan plasmar escenas de la vida cotidiana de una familia mexicana, situaciones cercanas con las que seguro muchos se identificaran pero sin las tramas y exageraciones de las típicas novelas mexicanas. (No se dejen espantar por los actores).

 Me pareció una película diferente (termino por gustarme), sobre todo a las últimas producciones mexicanas (al menos las comerciales) con las ya típicas escenas cargadas de violencia, sexo, lenguaje vulgar y Martha Higareda desnuda. Sin enfocarme tanto en la trama de la película, de lo que me gustaría hablar, o más bien, escribir, es de uno de los temas de los que ahí se tocan… El miedo el matrimonio o al compromiso.

Una de las protagonistas, una mujer joven e independiente, se muestra renuente a casarse, su postura es vivir el momento y disfrutar “hasta que dure”.

 Esto pareciera nada extraordinario, pero lo que me pone a pensar es, que tan común es esto en nuestra sociedad, es decir, en México, ¿el matrimonio importa?

 Yo creo que sí y mucho, creo que somos una sociedad bastante conservadora en este sentido (y en muchos), es difícil aceptar el hecho de que se pueda formar una familia sin casarse, sin el protocolo civil o religioso, pero… ¿realmente es necesario cumplir esos protocolos para tener una vida feliz en pareja?

 En mi opinión creo que no, cuando dos personas se quieren y deciden estar juntas, cualquier papel que se tengan que firmar esta demás, me cuesta difícil entender que tenga que existir un contrato para “reafirmar” ese compromiso. Papel que curiosamente solo es útil cuando la relación se termina.

 Existen muchísimos casos de parejas que duran años de novios y cuando se casan, terminan en poco tiempo, incluso meses o pocos años. Al “formalizar” la relación, la mayoría de las personas toma una actitud pasiva, creen que ya aseguraron a su pareja y poco a poco van perdiendo los detalles con los que se conquistaron, la relación se vuelve monótona y algo muy interesante es él: “ya viviendo juntos no es igual” entre muchas otras razones. Por ello, considero que es un error casarse sin antes haber vivido juntos, al menos un tiempo razonable para conocer realmente a tu pareja (sus hábitos, mañas, etc) fuera del cómodo y dulce ambiente de las citas y el noviazgo, nadie puede negar que cuando se está en esta etapa, todo es miel sobre hojuelas, solo algunas horas al día, restaurantes, fiestas, amor, pasión y todo lo que hace tan satisfactoria esa etapa, pero sobre todo, sin cuentas por pagar, sin presupuestos que administrar y son muy pocas las personas que toman en cuenta esto y el cambio drástico que significara a la relación cuando se casen. Entonces, ¿por qué apresurar las cosas? ¿Por qué no hacer la prueba antes de dar ese “gran” paso? Creo que nos evitaríamos muchos divorcios si esto ocurriese con más frecuencia.

 Pero con ello, nos enfrentamos a otro pequeño inconveniente, los mexicanos (en lo general) no somos así, no estamos acostumbrados a ese tipo de prácticas (cosa que en otros países, casualmente más desarrollados si ocurre de manera muy común) y en algunos sectores es visto mal o hasta como algo “inmoral”.

Entonces, los mexicanos, si cambiamos nuestras costumbres a la hora de relaciones de pareja, ¿estaremos evolucionando? ¿Será uno de los pasos para lograr una sociedad más abierta, incluyente y respetuosa?

 Y cuando esto ocurre, cuando mujeres u hombres toman esta actitud, como en el caso de la protagonista de la película ¿será realmente miedo al compromiso? O ¿simplemente una manera distinta de afrontarla vida?, una manera más práctica, buscando eso que se comenta en la película, disfrutar el momento…

 Yo al final me quedo con eso, en una relación hay disfrutar el momento, pasarla bien y comprometerse a hacer feliz a tu pareja y con ello ser feliz tu, pero sin necesidad de abogados, firmas o contratos. Tomen en cuenta que el amor no se escribe ni se firma, solo se hace.

 O como tambien dijo Gabriel Garcia Marquez “El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.”

@iMrRichardson
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